lunes, 17 de junio de 2013

Black is Black (Los Bravos, 1966)


Con una voz al borde del llanto histérico, Mike Kennedy imploraba que no le doraran más la píldora: lo negro es negro, y él solo quería a su nena de regreso… Parece mentira, pero de eso va, básicamente, el primer gran éxito del rock español, capaz de llegar al segundo puesto en las listas del Reino Unido y al cuarto en Estados Unidos: “Black is Black”.
Lo curioso es que Los Bravos, la banda española que lo inmortalizó en 1966, lo sumó a su repertorio casi obligada por el productor francés Alain Milhaud, pues a los integrantes ni siquiera les gustaba aquella perogrullada en inglés, cuyo potencial comercial vislumbró el empresario galo.
En la grabación solo participó el cantante Mike Kennedy, pues las leyes de Inglaterra obligan a emplear solo a músicos británicos en los estudios de ese país. Uno de aquellos instrumentistas era un tal Jimmy Page, que poco después sería mundialmente conocido como guitarrista de Led Zeppelin.
Aunque Jimmy nunca admitió haber tocado en el Black is Black, tanto Kennedy como Milhaud sí confirmaron que el mítico guitarrista participó en la memorable sesión. Al parecer, el Jimmy guardaba pésimos recuerdos de su trabajo como músico de estudio, una suerte de oficinista que tiene que tocar incluso temas que no le gustan para gente que ni conoce.
Para los integrantes de la banda -nacida en 1965 con la fusión del grupo madrileño Sonors y el mallorquín Mike and The Runaways- que el tema fuera grabado por músicos británicos era apenas un tecnicismo, pues como señalaba el baterista Pablo Sanllehi, “éramos nosotros los que teníamos que defender la canción en directo”.
Luego, el propio Milhaud desmintió otros mitos sobre el tema, como que lo hallaron en un viejo y polvoriento cajón. Como era costumbre entonces, el director musical del sello londinense Decca le propuso al galo la canción compuesta por Tony Hayes, Steve Wadey y Michelle Grainger, y pese a las reticencias del grupo, el manager pensó que era perfecta para Los Bravos.
Aquella agrupación española que logró bailar en casa del trompo estuvo integrada por Sanllehi, el bajista Miguel Vicens Danus, el guitarrista Tony Martínez, el malogrado tecladista Manuel Fernández y Kennedy, un alemán cuyo verdadero nombre era Michael Volker Kögel.
Tanto éxito tuvo la canción que su versión en francés, Noir c'est noir, puso a Johnny Hallyday en la cima de las listas galas por siete semanas consecutivas. Sin embargo, Los Bravos jamás tuvieron un éxito como aquel primero, si bien pegaron canciones como El loco soy yo o I don’t care, y hasta una banda de culto en el heavy metal como Judas Priest les versionó el tema Better by you, better than me.
El grupo sufrió un duro golpe con el suicidio de Manuel Fernández en 1967, y dos años después con la salida de Kennedy para iniciar una efímera carrera en solitario. Desde entonces la banda se dedicó a sus conciertos, hasta que en 1986 grabaron Los Bravos Forever: 20 años de historia.
Después han tocado en reuniones esporádicas, porque la nostalgia vende bien, y en ninguna de ellas falta la canción que los inmortalizó, con aquel riff estilo Motown y la voz lastimera de quien parece descubrir el agua tibia cuando afirma y exige a la vez… “Black is black… I want my baby back”.

La Bamba


Un son jarocho mexicano del siglo XVII es, créanlo o no, el primer y único tema en español que ha alcanzado la cima del Billboard Hot 100, la más reconocida lista de éxitos musicales en Estados Unidos. Se trata de La Bamba, que triunfó en 1958, cuando aún lo folclórico no era moda, y los chicos se despeinaban bailando rock and roll.
Richard Valenzuela, un adolescente hijo de mexicanos que ni siquiera hablaba español, tomó aquel himno popular veracruzano y le puso guitarras eléctricas, algo de bajo retozón y un redoble de batería que puso a chillar y contorsionarse a legiones de quinceañeras. El productor Bob Keane temía que el público estadounidense rechazara una canción en otro idioma, pero realmente la letra era lo de menos.
De hecho, los versos de La Bamba son de temática amplia y cada quien le pone y quita a su antojo. José Feliciano le agrega de su cosecha un “por ti seré, por ti seré” al original “yo no soy marinero, soy capitán”. Otras versiones son más picarescas y algunas francamente impublicables, pero igual de sabrosas y pegadizas.
Se dice que la canción original satirizaba los esfuerzos tardíos e inútiles del virrey de México para defender al puerto de Veracruz de los piratas. El nombre alude a un baile de origen español denominado "bamaba".
El ritmo tampoco era homogéneo. En Alvarado es más jovial que en la planicie costera de Sotavento, más pausado. Pero Valenzuela, más conocido como Ritchie Valens, le puso un motor fuera de borda para llevarla de la tierra de sus ancestros a la inmortalidad.
Tan peculiares y precursores fueron los acordes de su versión, que la industria musical comenzó a reconocerlos desde entonces como “acordes estilo La Bamba”, un esquema armónico que influenció canciones como el “Twist and Shout” de los Beatles o “Like a Rolling Stone”, de Bob Dylan, quien lo reconoció.
Después de Valens, medio centenar de artistas grabaron este tema, entre ellos varios pesos pesados sesenteros como Dusty Springfield o Neil Diamond. Después de un “impasse”, el tema recobró popularidad con la película La Bamba (1987), en la cual Lou Diamond Phillips interpreta a Valens. Gipsy Kings, Tito and Tarántula, Kiss, Metallica y el dúo ocasional de Paul McCartney y Bruce Springsteen también le rindieron tributo a un tema imprescindible, cantado por alguien que no hizo más porque no tuvo tiempo.
Valens, considerado por Carlos Santana como el pionero del movimiento del rock and roll latino, perdió la vida a los 17 años al estrellarse la avioneta donde viajaba junto a Buddy Holly y J.P “Big Bopper” Richardson, el fatídico accidente conocido como "el día en que murió la música". Don McLean hace referencia a aquel trágico incidente en su himno American Pie (1971). Pero ya eso es otra historia de clásicos…