jueves, 5 de septiembre de 2013

Tie a yellow ribbon (Tony Orlando y Dawn, 1973)



Me cuadró un mundo la nueva iniciativa para sensibilizar a los yumas con el caso de los Cinco: tiene que faltar bomba entre pecho y espalda para no ponerse sentimental con la onda del lazo amarillo, y más con ese pedazo de versión que le hicieron en Cuba a una canción que ha demostrado su eficacia para lograr lo imposible, como resucitar la marchita carrera de Tony Orlando: “Tie a yellow ribbon round the ole oak tree”
De hecho, Tony Orlando llevaba ya cuatro años retirado de la música, pues no soportaba un fracaso más, cuando en 1973 cayó en sus manos aquel tema escrito por Irwin Levine y L. Russell Brown, que de sopetón hizo mundialmente al grupo donde cantaba junto a Telma Hopkins y Joyce Vincent Wilson, Dawn.
El tema en cuestión narra el regreso a casa de un preso que no sabe si aún su novia lo ama, luego de tres años encarcelado. Para evitarse el fiasco, le escribe pidiéndole que ate un lazo amarillo en el viejo roble, para saber si aún ello lo quiere.
Temeroso ante la posibilidad de encontrarse el roble desnudo, el personaje le pide al chofer del ómnibus donde regresa a casa que mire si hay un lazo, y le responden que no hay uno, sino 100: lo esperaban con los brazos abiertos.
Si bien sencilla, la historia conmovió a un público que tiene al lazo amarillo como un símbolo del amor que espera. Su origen data del siglo XIX, cuando algunas mujeres se recogían el pelo con una cinta amarilla como señal de que un ser querido estaba en la guerra. Aquella tradición fue recogida por la vieja canción “'Round Her Neck She Wears a Yeller Ribbon”, que luego inspiró la película “Ella usó un lazo Amarillo”, protagonizada por John  Wayne.
La narración oral de Estados Unidos recoge el relato de dos amantes que, separados por la guerra, se juran fidelidad y dejan un pañuelo amarillo como recordatorio de que el amor ausente siempre será bienvenido en su regreso a casa. Pete Hamill, columnista del New York Post, resucitó aquella tradición con su artículo “Going Home” (1971), sobre unos universitarios que se topan con un exconvicto que mira ensimismado un pañuelo amarillo atado a un roble en Brunswick, Georgia. Aquel hombre no era al único que alguien esperaba…
Al año siguiente fue reimpreso “Going Home”, y la cadena ABC sacó al aire una versión dramatizada, con James Earl Jones en el papel protagónico. Visto el éxito, Levine y Russell Brown reclamaron los derechos de su canción “Tie a Yellow Ribbon 'Round the Ole Oak Tree”, pero Hamill los demandó por plagio, pues no estaba convencido de que no hubieran copiado su artículo al descaro.
Aquel rifirrafe favoreció a Tony Orlando, que grabó la canción y la lanzó como single, y en abril de 1973 alcanzó la cima del Billboard Hot 100, puesto que conservó por cuatro semanas. Solo en Estados Unidos el tema vendió tres millones de copias, y también encabezó las listas en Reino Unido y Australia.
Esta canción fue muy oída en Cuba, donde también pegaron otros éxitos de Tony Orlando, como “Candida” y “Knock three times”. Ahora regresa en una excelente versión que cuenta con el virtuosismo de Frank Fernández al piano y Pancho Amat en el tres, más las voces de Kiki Corona, Amaury Pérez, Silvio Rodríguez, Gretell Barreiro y Luna Manzanares, como parte de la campaña por la liberación de los llamados Cinco Héroes.
La onda es lograr el regreso a casa de Fernando González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Gerardo Hernández, que junto al ya liberado René González fueron arrestados en 1998 por haberse infiltrado entre grupos radicales radicados en Estados Unidos, para frustrar atentados y agresiones contra Cuba.
A estas alturas, solo un indulto del presidente Barack Obama salvaría a estos cinco. Pero no es primera vez que “Tie a yellow ribbon” es usada como himno en asuntos políticos: durante la crisis de los rehenes estadounidenses en Irán, de la cual Ben Affleck contó su versión en Argo, esa era la canción que cantaban para decirles que los esperaban en casa. También la cantaron a Benigno Aquino para pedirle que dejara su exilio en Estados Unidos y volviera a Filipinas para dirigir desde dentro la oposición contra Ferdinando Marcos, quien lo asesinó en la mismísima pista del aeropuerto de Manila. En el sepelio de su viuda, Corazón Aquino, también entonaron esa canción que es todo un clasicazo.
La canción me gustaba mucho antes, ahora me gusta más…